La Expresión corporal es una disciplina que permite encontrar, mediante el estudio y la profundización del empleo del cuerpo, un lenguaje propio. Este lenguaje corporal puro, sin códigos preconcebidos, es un modo de comunicación que encuentra su propia semántica directa más allá de la expresión verbal conceptualizada.
Es una disciplina que partiendo de la física conecta con los procesos internos de la persona, canalizando sus posibilidades expresivas hacia un lenguaje gestual creativo.
Existen gran cantidad de ejercicios dentro de la técnica de la expresión corporal que permiten que cada persona encuentre los matices de su propia expresividad y que se establezcan elementos comunes para la comunicación y la creación entre dos o más participantes.
Partiendo de las sensaciones corporales internas, la percepción ósea y el sentido muscular, las graduaciones tónicas, descubriendo los procesos de las sutiles corrientes del fluir del movimiento así como las modulaciones e inflexiones de esa energía, se entra en el mundo de la rítmica y la melódica, del diseño corporal y espacial.
Los tres ejes que constituyen el ejercicio de la expresión corporal son: el cuerpo, el espacio y el tiempo.
El profundizar en el conocimiento y vivencia del propio cuerpo permite llegar a descubrirse, a partir de la realidad física, en un encuentro con la esencia individual, con la capacidad de respuesta ante los diferentes estímulos, con los recursos psicofísicos que se dispone y también con los obstáculos personales que bloquean el libre curso de los distintos canales expresivos.
Esta disciplina es aplicable tanto a la labor del artista escénico como para toda persona que busque caminos de conocimiento de sí mismo, de comunicación con los demás y nuevas vías de expresión en el “arte del cuerpo”.
El cuerpo, sus posibilidades expresivas, el espacio y el tiempo en los que actúa constituyen los canales básicos para conferir significado a las acciones humanas. En consecuencia, ésta añade a la comprensión de las bases físicas y expresivas del cuerpo, la indagación e instrumentalización de las diferentes combinaciones de los parámetros del espacio y del tiempo para expresar y comunicar las vivencias y percepciones, los sentimientos y las ideas.
Una de las premisas básicas en la expresión corporal, es el concepto de cuerpo no mecanicista, es decir, la concepción del cuerpo como asiento y manifestación del yo, que contacta con el mundo exterior a través de los sentidos, pero a la vez es como un recipiente donde existe todo un mundo sensitivo y emocional capaz de ser vivido y expresado. La corporeidad es la forma original de nuestra realidad en el mundo.
La teórica Patricia Stokoe enmarca lo siguiente:
“Los aspectos fundamentales de la expresión corporal pueden sintetizarse en los siguientes puntos:
1- La sensibilización, es decir, la afinación del cuerpo propiamente dicho desde un punto de vista de los sentidos, y no sólo de los sentidos visual, táctil y auditivo, si no también de su integración con la percepción del cuerpo en cuanto a su peso, elasticidad, capacidad de movimiento etc.
2- El cumplimiento del punto anterior lleva al dominio del cuerpo por medio de su conocimiento cada vez màs profundo y de su entrenamiento consciente.
3- Conocimiento y aprendizaje del manejo y dominio de la rítmica corporal derivada de los movimientos básicos del cuerpo, analizables éstos en las coordenadas de espacio- tiempo- energía.
4- Corporeizaciòn de los elementos musicales por medio del movimiento.
5- Empleo de la música como estímulo de la creación
6- La integración de todos los elementos enunciados.”
